El plante de Fiat deja en el aire el futuro de Opel

La crisis de Opel está provocando profundas reticencias entre los trabajadores de la firma en varios países (España, Reino Unido, Suecia, Polonia y Bélgica, principalmente) que temen que el plan de salvación que impulsa el Gobierno de Alemania, sede histórica de la matriz europea, privilegie a sus trabajadores, según informa Andreu Missé.

Bruselas ha convocado hoy una reunión de los ministros de Industria y Economía para encontrar soluciones, a la que asistirán también el comisario de Industria, el alemán Günter Verheugen, y la comisaria de Competencia, Neelie Kroes. En paralelo, el Ejecutivo de Angela Merkel también se entrevistará hoy con los aspirantes a hacerse con Opel: el grupo canadiense Magna -que aparece como favorito- y el chino BAIC. El tecero en discordia, el italiano Fiat, ha dado la sorpresa esta mañana al anunciar por boca de su consejero delegado, Sergio Marchionne, que no acudirá a la cita y que tampoco aumentará su oferta, tal y como le reclama Berlín considera insuficiente. Para acelerar las gestiones, Alemania ha dado ahora a la parte estadounidense y a los potenciales inversores hasta las 14.00 para llegar a un acuerdo. Si no, la única salida será la suspensión de pagos.

Marchionne ha justificado el plante de Fiat, que a su vez está en la recta final de su entrada en Chrysler, en que no puede hacer una oferta justa por Opel. “Mantenemos nuestro compromiso con el fin de intentar encontrar vías para satisfacer las peticiones de General Motos y del Gobierno alemán, pero la urgencia de la situación no puede forzar a Fiat a asumir riesgos inusuales”, ha explicado antes de reprochar a Berlín que no le haya dado acceso a los libros de cuentas de Opel. Además, no ha dudado en criticar el cambio de postura del resto de protagonistas de las negociaciones: “Las cuestiones surgidas en las últimas fases de la negociación, entre el martes y el miércoles, nos han sorprendido negativamente ya que no habíamos sido informados de ciertos datos e informaciones financieras clave que consideramos esenciales para formular una oferta de fusión seria”.

En este sentido, la crisis de Opel, que emplea unos 55.000 trabajadores en Europa, se agravó la pasada madrugada al fracasar las conversaciones entre Estados Unidos (que intenta evitar la quiebra a General Motors, el mayor constructor de vehículos, y propietario de Opel) y Alemania. Tras ocho horas de negociaciones, General Motors pidió 300 millones de euros adicionales de subvenciones públicas al Gobierno de Berlín que ya había aceptado conceder 1.500 millones. Tras la inesperada petición, el ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Frank -Walter, prometió que llamaría a su homóloga Hillary Clinton.

Desde Italia, Fiat ha criticado en este sentido que “las cuestiones surgidas en las últimas fases de la negociación, entre el martes y el miércoles, nos han sorprendido negativamente ya que no habíamos sido informados de ciertos datos e informaciones financieras clave que consideramos esenciales para formular una oferta de fusión seria”.

Sin ganadores ni perdedores

La mitad del empleo de Opel se encuentra en Alemania. Otros países con factorías importantes son España (7.752), Reino Unido (4.700), Suecia (4.000), Polonia (4.000), Bélgica (2.500), Austria (1.600) y Francia (1.500). El temor de la mayoría de estos países es que un aumento de ayudas públicas por parte de Berlín redunde en una mayor garantía para los trabajadores de Alemania. El portavoz de Competencia de la Comisión Europea advirtió ayer de que “no puede darse la situación de que las ayudas públicas se condicionen a que el cierre de plantas se realice en un país y no en otro”.

El secretario de la Federación Europea de Metalúrgicos, Peter Scherrer, reclamó ayer “una acción concertada” y aseguró que “no se podía permitir que haya ganadores por un lado y perdedores por otro”. Desde España, la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Economía, Elena Salgado, envió ayer un mensaje de tranquilidad asegurando que se está trabajando para asegurar que la fábrica de Figueruelas “continúe con su producción y empleo”.

Los sindicatos UGT y Comisiones Obreras manifestaron ayer que “consideran necesario que el Gobierno aporte capital para participar en la sociedad fiduciaria que surja de la segregación de la filial Opel del Grupo GM y poder defender mejor el empleo y la viabilidad futura de la empresa”. Los sindicatos destacaron la alta productividad de la factoría española, “que sólo representa el 13,9% del volumen del empleo de Opel pero produce algo más del 25% del total”. UGT y CC OO pidieron al Gobierno español la máxima coordinación con Alemania.

El futuro de Opel se encuentra condicionado por la batalla que libran para su adquisición el grupo italiano Fiat, el canadiense Magna y el chino BAIC. Por su parte, los 4.000 concesionarios europeos, que emplean a 120.000 trabajadores, están dispuestos a invertir unos 500 millones de euros para contribuir a salvar a la compañía.

elpais.com

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