En ocasiones veo crisis…

por Maño H20

En aquella película el chaval decía aquello de “en ocasiones veo muertos”.

Yo, después de tanto tiempo leyendo en este foro, digo aquello de “en ocasiones veo crisis”.

¿Una crisis o multitud de crisis simultáneas? Quizás sea solo una, pero dotada de muchos apellidos o de muchos afluentes para un mismo río: la crisis económica, la del empleo, la de la construcción, la financiera, la de la morosidad, la de la energía, la de la educación…..

Pero puestos a resumir, creo que, efectivamente, crisis solo hay una, pero con muchas manifestaciones. ¿Y de qué crisis hablo? Pues por supuesto que de la crisis de valores.

Es cierto que hasta ahora se han hecho en este foro, y en otros muchos, cantidad de análisis técnicos para explicar la situación que nos toca vivir en el presente.

Pero, más allá de esos análisis técnicos, creo que el conjunto de la sociedad está empezando a escarbar en las verdaderas raíces de esta crisis. Y me da la impresión de que lo que nos encontramos, al buscar la verdadera génesis de este tinglado, es una falta total de valores éticos. Unos valores fosilizados que contemplamos admirados al desenterrarlos, como algo antiguo de lo que nos han hablado, de lo que hemos oído hablar, pero que ya no recordamos.

Se perdió hace tiempo cualquier clase de sensibilidad moral y se impuso y triunfó la ambición desmedida como principio rector de toda nuestra conducta, de todas nuestras acciones.

Cambió hace tiempo la escala de valores por las que se rige la economía y la propia sociedad. Y la nueva escala de valores que impera se ha universalizado. Afecta a todos, sean de la condición que sean. Desde el Presidente de cualquier país avanzado en lo económico hasta el jefe mafioso de cualquier estado bananero. Desde el mayor de los broker hasta el chaval que ahorra unos céntimos en su libreta de la Caja de Ahorros de la esquina.

Solo hay una máxima que se ha universalizado: “Conseguir el mayor beneficio en el menor tiempo posible”.

Y esta máxima se sustenta en los tres principios rectores de la sociedad actual:

1.- Desconfianza generalizada y universal en todos y en todo.
2.- Desprestigio de todas las instituciones
3.- Ambición sin límites.

Estos son los valores “negativos” que se han impuesto.

Enterrados, y desaparecidos en combate, quedaron aquellos otros valores “positivos” que en algún momento predominaron sobre los actuales y que, ahora, como digo, solo encontramos, fosilizados, si cavamos profundo:

1.- El trabajo como fuente primigenia de riqueza
2.- El consumo sensato y moderado, adecuado a las verdaderas necesidades.
3.- La confianza
4.- La seguridad
5.- El trabajo colectivo en equipo
6.- El diálogo
7.- La responsabilidad social
8.- El prestigio de las instituciones.

Y por supuesto yo me considero igual de afectado por este virus como cualquiera de vosotros.

Ya que me llegan unas pequeñas vacaciones, creo que las voy a emplear en ponerme en cuarentena. Me voy a aislar durante unos días, en un lugar perdido de la mano de Dios, y me voy a encontrar con lo que sí que es absolutamente necesario. De hecho me voy a olvidar del ordenador, de la sobredosis de información, del trabajo, de la economía, de cuanto dinero hay en el sistema y en mi cuenta y, sobre todo, de los políticos.

Me voy a fundir con mis hijos en el campo y les voy a enseñar a jugar a la antigua usanza. Sin juguetes ni tecnologías. Con un simple palo y una cuerda. Seremos indios y vaqueros por unos días, o piratas en un barco de goma en una simple piscina, verán como se puede hacer la mejor choza del mundo con cuatro tablas y unas ramas sin necesidad de ladrillo alguno. Les enseñaré el nombre de algunos árboles que aun recuerdo. Incluso les enseñaré a reconocer la planta del regaliz de palo, aunque no sea época de cosecha, para que sepan de donde sale lo que me piden en las tiendas de chuches. Para que vean que no nace en una trastienda, igual que lo pollos viven con plumas y no limpios y tiesos como los ven en las carnicerías. Atravesaremos selvas y desiertos. Les enseñaré que, igual que el sol, a pesar de la fuerza de luz que emite, deja constantemente a medio planeta en la más absoluta oscuridad, los hombres pasamos también media vida en las tinieblas de la razón esperando que algún rayo de sabiduría ilumine nuestros actos. Y todo eso lo haremos juntos.

Y espero que en esta película, de la que pretendo ser guionista, mis chavales lo que digan es “en ocasiones veo vivos”.

Mucho mejor así. ¿No?

http://www.euribor.com.es/2009/07/29/%C2%BFcuanto-dinero-hay/

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Una respuesta para “En ocasiones veo crisis…”

  1. ZHU DE Dice:

    Esa falta de valores ya la describió Marx en el Manifiesto como los “valores” precisamente de la sociedad capitalista, en contraposición de los supuestos valores del Ancien Regime, que hundían sus raíces en el Derecho Romano. Para la burguesía los únicos valores realmente existente son los que cotizan en bolsa, el resto no es mas que la inercia de una sociedad muerta, ese octologo que refieres se contrapone precisamente con los valores del capitalismo, en el, la honradez sobra, pues si yo la practico en ese medio, mi competidor no lo hará y me arruinare, por ello debo hacer como el, seguir el camino del máximo beneficio caiga quien caiga, ¿Qué ello nos lleva a todos a una crisis del propio sistema? Que mas da, mientras yo consiga beneficios por encima de mis competidores, aunque estos sean a costa de camuflar las ayudas que me han dado para sacarme de la quiebra. Por ello, para mí, solo hay dos caminos: o seguir la senda pútrida del becerro de oro o seguir la del viejo barbudo de Treveris.

    Felices Vacaciones

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