El viaje a la felicidad [Extracto] | Eduardo Punset

La felicidad es un estado emocional activado por el sistema límbico en el que, al contrario de lo que cree mucha gente, el cerebro consciente tiene poco que decir

(…) Seguimos pensando que la felicidad o la infelicidad están inducidas por las emociones desatadas por los demás, por los miedos provocados por el trabajo, por la seguridad que dan unos buenos estudios o el dinero. Todavía tendemos a creer que tanto la fuente de la felicidad como la desgracia depende de otros.

(…) Al pronosticar la intensidad de la felicidad que aportará un determinado bien o acontecimiento futuro, siempre se sobreestima. De la misma manera, se suele exagerar el grado de infelicidad que provocará una desgracia anticipada.

No entraba en los cálculos evolutivos la fijación de objetivos como el del mantenimiento de la salud o la conquista de la felicidad

(…) De repente, el mundo no estaba poblado por unos arquetipos clónicos e invariables condicionados por leyes divinas. Las especies podían evolucionar hasta el punto que se configuraran de manera distinta fijándose objetivos nuevos que nunca habían anticipado.

Si se pregunta a la comunidad científica inmersa en sus investigaciones, o a la gente de la calle, por el acontecimiento más singular y trascendente de toda la historia de la evolución desde el origen de la vida, pocos atinarán a apuntar la triplicación de la esperanza de vida en los países desarrollados en menos de doscientos años

Súbitamente, la especie humana, disponen de cuarenta años adicionales de vida después de haber cumplido con las tareas reproductoras.

Según Seligman la felicidad originada en el placer termina con él y <<se pierde bajo las olas del devenir>>. Para que la felicidad perdure más allá de un instante, es preciso que sea fruto no sólo del placer, sino también del sentido o significado que da a la vida un compromiso. El aumento de los niveles de infelicidad en el mundo de hoy se explicaría por una inversión excesiva en bienes materiales, en detrimento de valores de mantenimiento más intangibles.

La sociedad moderna ha invertido demasiado en frigoríficos, lavavajillas, coches, grúas, carreteras o equipos digitales y demasiado poco en valores intangibles como el compromiso con los demás o la felicidad

Pistas para los Buscadores de la Felicidad

PISTA 1

¿Por qué la expectativa de un encuentro sexual o de un nuevo trabajo muy deseado supera con creces la felicidad del propio acontecimiento? Porque en la búsqueda radica la mayor parte de la felicidad.

PISTA2

En al búsqueda de la felicidad parece imprescindible tener a alguien con quien compartir. De nada sirve poseer el mundo si no lo podemos compartir con nadie.

PISTA3

La rata es consciente de que a cierta distancia merodean otros gatos, pero no le producen miedo por la sencilla razón de que la vida sería insoportable bajo el trauma emocional provocado por todos los gatos, tanto por los que representan una amenaza real por su proximidad, como la mitigada de los que están lejos. El sistema preceptor único de los humanos es de tal naturaleza que cualquier estímulo, sea real o imaginado, está conectado con la emoción del miedo.

Si todos fuéramos capaces de calibrar el grado de peligro que comporta una amenaza, el recurso del miedo permitiría que tras la explosión de una bomba en un estadio de fútbol la multitud encontrara de forma ordenada y natural la salida.

Lo único verdaderamente importante es que la felicidad es

la ausencia de miedo y ausencia biológica del mal

De los Animales

Creo que toda inteligencia es un continuo, sea animal o humana, es sólo cuestión de grado. Y aplico el mismo argumento a la conciencia. Donald Griffin reformuló la gran pregunta de si sólo los seres humanos son conscientes preguntándose ¿Cómo sabemos que los animales no son conscientes de sus actos?

Desatención ciega

Nuestro sistema de percepción visual, al contrario del resto de los animales, sólo se activa con lo que está acostumbrado a ver.

En otras palabras: vemos lo que esperamos ver

(…) En el contexto de la pareja, ante una gran hecatombe psicológica como una infidelidad, que sacuda los cimientos de la vida en pareja y su proyecto de futuro, se activa una especie de sistema inmunitario psicológico de defensa, susceptible de hacer reaccionar a la pareja. Ante una amenaza de una destrucción previsible del proyecto en común, se produce una reacción de autodefensa. Exactamente lo opuesto de lo que ocurre con las molestias generadas por pequeños descuidos, por la falta de atención a detalles que pueden incordiar al compañero o compañera, que son nimios pero que se repiten con frecuencia. Se trata de agravios tan banales que no activan ningún sistema psicológico de autodefensa. Pues bien:

La mayoría de las parejas que se desmoronan es por esta falta de atención en los detalles de la vida cotidiana, cuyo impacto es tan mínimo que casi pasan desapercibidos, pero que se acumulan a lo largo del tiempo hasta socavar el entramado sentimental que sustenta la pareja

(…) Cualquier búsqueda de la felicidad que dependa exclusivamente de las consabidas interacciones con el dinero, el trabajo, la etnia o la salud está condenada a fracasar estrepitosamente. La felicidad depende de la interacción con puntos que no están en el mapa inicial.

(…) El amor y el odio son tan afines a nivel hormonal, que en el caso de dos amantes no se podría dictaminar si están haciendo el amor o acuchillándose. A diferencia del resto de los animales, los humanos tenemos emociones mezcladas. Podemos odiar y amar al mismo tiempo. Por eso los manos no podemos hacer gala de la lealtad de un perro. Un perro es leal, básicamente, porque es incapaz de mezclar emociones distintas. En la lealtad a su dueño no hay ni rastro de odio.

¿Qué ocurre con la relación con un superorganismo, sea la familia, la ciudad, la nación o el planeta que nos da cobijo?

Esta cuestión preocupó durante años a científicos como Edward O. Wilson, el inventor de la sociobiología, que siempre había creído que los humanos constituíamos un superorganismo, como las abejas un enjambre o las hormigas un hormiguero. A medida que transcurrían los años de investigación –Wilson es el primer experto mundial en hormigas-, nuestras diferencias con la vida colectiva de las hormigas, las abejas o las termitas le parecían innegables. Los humanos daban muestras indiscutibles de emociones mezcladas ante el superorganismo. La fuerza de la experimentación y la prueba de Wilson, como buen científico, a claudicar y acabar admitiendo que, pese a colaborar con el superorganismo, nunca renunciábamos del todo a nuestra esfera de intereses individuales.

Emociones

La neurociencia ha descubierto que existen dos canales de decisión: uno lento y preciso, y otro rápido y turbio. La manera lenta pero precisa se basa esencialmente en la lógica, y la forma rápida y turbia en las emociones (inteligencia emocional). Si antes no sabíamos para qué servían las emociones, ahora constatamos que sin ellas no tomaríamos nunca decisiones.

Las emociones son parte integrante de la mente cognitiva,

ya que participan en la toma de decisiones de forma integral

Si hoy seguimos teniendo emociones es porque en el pasado debieron de ayudar a nuestros antepasados a sobrevivir y a perpetuarse.

(…) Al comienzo y al final siempre hay una emoción. Cuando falta el elemento trascendente, por pequeño que sea, están condenados al fracaso.

(…) Con toda probabilidad, cuando hablamos de felicidad estamos refiriéndonos a una emoción compartida con el resto de los animales y gestionada desde la misma zona cerebral: la amigdala.

(…) Una vez se ha enchufado la emoción, resulta muy difícil desenchufarla mediante el pensamiento lógico. Por eso es tan complejo controlar nuestras emociones.

(…) Resulta tan contraproducente no saber controlar las propias emociones como no tenerlas. Es sabio desconfiar de cualquier proyecto que no parta de una emoción. (…) La presencia de las emociones en la decisión final, y no sólo al comienzo del proyecto, ha llevado ahora a los especialistas en robótica a intentar conferir emociones a sus robots, para que puedan tomar decisiones como una persona.

La suma de emociones individuales es igual a una emoción grupal, que es completamente distinta. Mientras las emociones individuales activan los mecanismos encaminados a garantizar la supervivencia, las emociones grupales o colectivas van en sentido contrario –o sin sentido-.

No es arriesgado anticipar que, en la medida en que se avance hacia un gobierno planetario, será necesario articular un proceso básico y elemental de convalidación democrática. Tanto es así, que el proceso de legitimación o deslegitimación de las decisiones grupales a escala planetaria impregnarán la vida social y política del siglo XXI.

Recuerdos

El cerebro elucubra para sobrevivir. A veces se recuerdan cosas con la certeza de que realmente sucedieron, pero si se comprueban los hechos históricos, no siempre fueron ciertas.

La mente se relaciona con el significado, no con la información. Es decir, que aportamos significado a nuestras experiencias. Cada vez que se reaviva un recuerdo se reconstruye biológicamente.

Depresión

El miedo se almacena de forma casi indeleble en nuestro cerebro y reaccionamos de forma instintiva ante esta emoción. (…) Muchos miedos almacenados durante la infancia son inconscientes y perduran siempre.

Las enfermedades mentales y la depresión son responsables del 15% de las enfermedades en los países desarrollados. La depresión aguda es la segunda causa de enfermedad en Estados Unidos. La depresión es la mayor causa de incapacidad del mundo.

Debemos aprender a valorar las emociones por encima de la consciencia. (…) El sólo hecho de reconocer físicamente las emociones que acompañan el estado emocional ya posee cierto valor terapéutico.

Cuando un individuo es consciente del tipo de emoción que experimenta, sus lóbulos prefrontales pueden moderar su respuesta emocional.

Limitaciones del Cerebro

El cerebro no busca la verdad, sino que elucubra para sobrevivir

Los físicos acostumbran a decir que un 90% de la realidad es invisible.

El cerebro crea modelos abstractos y casi perfectos (objetos ideales) que contrastan con la trivialidad de la vida cotidiana. Como es de esperar, la comparación rara vez resulta halagadora para la cosa, el individuo o el proceso individual en cuestión, ya que nunca llega a aproximarse del todo al modelo abstracto e idealizado. El resultado es un estado de insatisfacción constante que estaría en la base de la depresión generalizada.

Cada persona tiene una forma propia de pensar, de estructurar las experiencias acumuladas y algunos lo hacen siempre con un prejuicio sistemático contra sí mismos. Una determinada manera de pensar consiste en pensar mal de uno mismo:

-          … por el deje de la voz de mi madre hablando por teléfono está claro que no me quiere -le dice el paciente al médico-.

-          Pues no está nada claro. Lo que ocurre es que usted piensa mal.

(…) Cuando mis alumnos me piden mi parecer sobre las posibles salidas de sus estudios le sugiero que nunca acepten un puesto en el que nada ni nadie dependa de lo que ellos hagan.

El sentimiento de felicidad es más próximo si nos sentimos útiles o tenemos algún control de las circunstancias que nos envuelven. No controlar los acontecimientos irrita sobremanera al cerebro y sume en la depresión.

(…) Todo el mundo nace con una estatura determinada y un punto límite de inflexión en el peso y también en el nivel de felicidad. Generalmente se acepta más fácilmente el condicionamiento genético –mayoritario pero no exclusivo- de la estatura que no del  propio peso o la felicidad. Se sabe que es muy aleatorio controlar la estatura, pero todo el mundo cree a pies juntillas que puede controlar su peso o su felicidad.

La realidad es que la genética se impone a las dietas en un porcentaje abrumador, y a la felicidad en un cincuenta por ciento, aproximadamente. Lo sorprendente de este último caso no es tanto el condicionamiento genético, como el hecho asombroso de que su incidencia sólo sea la mitad, es decir, mucho menos determinante que en el caso de la estatura o en le peso.

Hormonas

Una hormona se trata de un mensajero químico que va de una célula o de un grupo de células a otras.

(…) Sin embargo, seguimos sin entender por qué a los hominidos, a diferencia de los otros animales, les basta con imaginar que lo van a pasar mal para pasarlo mal y desencadenar idénticos impactos a los provocados por una amenaza real. A los humanos les basta con imaginar un león y, aunque estén en plena Quinta Avenida de Nueva York, el proceso de descargas hormonales les causará idénticos estragos físicos que si fuera real. ¿Por qué no desarrollar esa misma capacidad de imaginar situaciones que generen bienestar?

(…) Ya se están fijando las bases genéticas de la ansiedad o, para decirlo más lisa y llanamente, se ha comprobado que hay personas con un gen que se expresa de forma tal que experimentan mayor inestabilidad emocional que otras personas sometidas a presiones ambientales o de fuerza mayor similares pero dotadas con una expresión genética distinta. Este hallazgo no supone el fin de la incertidumbre sobre qué ocurre en el interior de nosotros mismos, pero se ha pasado la última página de un capítulo en el que las tinieblas y la ignorancia obstaculizaban el viaje a la felicidad.

La Tierra

A menudo nos olvidamos de hasta qué punto la vida en la Tierra es interdependiente. Sin la vida microbiana nos hundiríamos en las heces y nos ahogaríamos en el dióxido de carbono que exhalamos. Es imposible juzgar la historia de la evolución de manera equilibrada si sólo concebimos como una fase de preparación para la vida más compleja de los seres humanos. La mayor parte de la historia de la vida microbiana. La naturaleza antigua, vasta y fundamental de nuestra interdependencia con otras formas de vida debería dotarnos de cierta humildad y sentar las bases para que podamos afrontar el futuro sin falsas ilusiones. A pesar de nuestras quejas continuas, somos tanto explotadores como víctimas, y somos consumidos igual que nosotros consumimos a otros seres. La moraleja de la historia de la evolución es que sólo a través de la conservación de las especies, de la interacción o la creación de redes, y no a través de la subyugación, podremos evitar un fin prematuro de nuestra especie.

(…) La historia de la evolución muestra que tanto nosotros como el resto de los animales estamos inmerso en un <<juego>> en el que, por más que nos empeñemos en lo contrario, el resultado está supeditado al comportamiento de los demás.

El Dilema del Prisionero

El Problema

La policía detiene a dos sospechosos de haber atracado un banco. Como no existen suficientes pruebas para condenarlos, separan a los dos imputados y les proponen el mismo trato: si un o se convierte en delator y el otro no confiesa nada, el que no diga nada será condenado a 30 años y el que confiese será absuelto. Si los dos callan. Al seguir siendo insuficientes las pruebas, se les condenará a 6 meses cada uno por cargos menores como posesión de armas. Si los dos confiesan, se les sentenciará a 10 años de cárcel.

La Solución

A falta de poder comunicarse cada prisionero opta por el bien propio, es decir, los dos confiesan y cumplen una pena de 10 años. Lo importante es que si tienen la opción de comunicarse optan por no confesar ambos. Si el bien propio COINCIDE con el bien común, entonces, cooperan.

Es necesario idear un sistema educativo capaz de fomentar los valores de colaboración, cosa que sólo se consigue si los jugadores, los niños en este caso, llegan a confiar en el resto y en que, a largo plazo, les resultará más beneficioso colaborar que competir.
La activación de los procesos imaginativos, de búsqueda de soluciones y de control implican una interrelación. Lo que significa que nuestra propia motivación depende directamente de los demás, sino existieran los demás no haríamos nada por nosotros mismos

Felicidad a Efectos Prácticos

Todas las investigaciones realizadas hasta la fecha apuntan al mismo resultado: por debajo de los niveles medios de subsistencia, es decir, cuando los niveles de renta no alcanzan el mínimo imprescindible para sobrevivir, el dinero da la felicidad

PERO

Resulta que a medida que aumenta el nivel de la renta, también crece el nivel considerado necesario para volver a sentir placer. Y, por otra parte, la tendencia a compararnos socialmente con los demás genera grandes dosis de frustación que la escalada del dinero no puede apaciguar

Política

Los estudios realizados por los profesores Bruno Frey y Alois Stutzer han confirmado los resultados de un experimento con 6.000 ciudadanos suizos. Los índices de felicidad aumentan en función del mayor grado de participación individual de los ciudadanos en las tareas políticas. De hecho, no todos los cantones suizos ofrecen los mismos márgenes de libertad. En términos monetarios, un aumento determinado en el grado de participación equivalía, en una de las encuestas, a ganar más del triple del sueldo. Se trata de un hecho sorprendente y totalmente incomprensible para los que nunca se ocuparon se velar por la felicidad de sus ciudadanos. Sobran ejemplos de hasta que punto los dirigentes políticos y los líderes sociales se limitan a gestionar la ignorancia de los demás.

El lugar ocupado en la jerarquía social es determinante en la salud

Un Encuentro con Sapolsky

(…) Podemos iniciar exactamente el mismo proceso de respuesta al estrés a raíz de un estado psicológico, de un recuerdo, una experiencia, una emoción, pensando en algo que puede ocurrir dentro de 30 años o tal vez que no ocurra nunca, pero iniciamos la misma respuesta al estrés. El meollo de la cuestión es que desencadenar este proceso durante 3 minutos para salvar la vida es perfecto, pero si no lo haces de forma sistemática, por razones psicológicas, aumenta las posibilidades de enfermar.

(…) Uno de los factores que más ayudan a aliviar la carga del estrés, tanto para nosotros como parar el resto de los animales, es hacer infelices a los demás, dirigiendo nuestra agresividad hacia otras personas. Los primates lo hacen muy bien. Desconozco las estadísticas en España, pero en Estados Unidos existe una relación inmediata entre las crisis económicas y el abuso a menores y mujeres, del tipo <<Estoy de mal humor, estoy estresado, necesito descargarme sobre alguien físicamente más débil>>

(…) Lo opuesto del amor no es el odio, sino la indiferencia, lo opuesto del amor es la indiferencia ante los sufrimientos ajenos. Resulta increíble comprobar que, fisiológicamente, el amor y el odio no son opuestos, sino muy, muy parecidos. De ahí que, cuando estudiamos el comportamiento de los seres humanos, encontramos indicios de uno de los hechos más extraños e inusuales en el mundo de los animales no humanos y es que confundimos la sexualidad con la violencia. Este comportamiento no tiene parangón en el mundo de los primates. El amor y el odio no son opuestos fisiológicos desde el punto de vista cerebral. Son estados muy similares.

(…) Existe un número ingente de enfermedades que son más comunes entre la gente más  pobre. El estatus socioeconómico determina en gran medida la salud; aunque un indicador aún más fiable que estatus socioeconómico es el estatus socioeconómico subjetivo, es decir, ¿Cómo crees tú que te van las cosas? No se trata de ser pobre, sino de sentirse pobre. Todo esta ligado con los estados psicológicos de ser pobre y sentirse pobremente tratado por la sociedad.

(…) En el estudio “Las heridas secretas de la pobreza” se demuestra que incluso dos generaciones después de que una familia supere la pobreza, existen actitudes, ansiedades e inseguridades que surgen alrededor de un sentimiento de desprotección. Es llamativo que, psicológicamente, al miseria, el estrés o el trauma, cuando ocurren en los primeros años de vida, dejan huellas imborrables. En cierto modo, lo más sorprendente es que aunque te enriquezcas, tu mente y tu cuerpo conservan las huellas de tu pobreza anterior.

(…) Sin embargo, si estudias el caso de los humanos en las sociedades occidentales, más o menos industrializadas, socialistas o capitalistas, matriarcales o patriarcales, religiosas o laicas, reaparece esa jerarquía que dicta que si eres pobre, tu salud será peor. Empiezas a preguntarte si socialmente los humanos son menos sofisticados que los chimpancés y los babuinos. Evidentemente, no. Lo que ocurre es que hace 20.000 años, los humanos inventaron la agricultura. Hasta entonces éramos cazadores y recolectores, y casi todos  los estudios apuntan a que este tipo de sociedades eran extremadamente igualitarias. Pero cuando inventamos la agricultura, inventamos los excedentes, apareció la gente que quería controlar esos excedentes y, así surgió la jerarquía. En esencia, la invención de la pobreza significó encontrar una forma de dominar a un homínido descendiente de los primates como no había hecho ningún otro primate en la historia de este planeta. Hemos dado con un método que, simplemente, abusa de la gente.

(…) Como decías, el modelo dominante hoy en día es el reduccionista. Por ejemplo, para solucionar las diarreas de la población infantil, se inventan nuevos antibióticos, en lugar de depurar mejor el agua. Para frenar el sida, se inventan una vacuna, en lugar de intentar cambiar las cosas absurdas que hace la gente con su vida sexual; para reducir la pobreza, se aprueba una ley que mejora ligeramente la situación financiera de la gente y se dan ayudas para ir al médico, en vez de transformar el estado psicológico básico que subyace al sentimiento de falta de poder y de impotencia en nuestra sociedad. Se impone esta tendencia, y la ciencia a refuerza con descubrimientos como el genoma humano, que implica un conocimiento genético superior, mejores medicinas y vacunas. En suma, una solución reduccionista, en lugar de una solución social. Existe otra razón arraigada en nuestra psicología por la cual nuestra sociedad no funciona bien, y es que preferimos esperar a que algo vaya mal y depender entonces de alguien que arregle el problema, en vez de empezar hoy mismo, y no mañana, a hacer las cosas de forma diferentes, como por ejemplo vivir nuestra vida de forma preventiva. Nos cuesta muchísimo adoptar las pequeñas medidas que dentro de diez años serían significativas. Decimos: <<Bueno, mañana empezaré a hacerlo>>, pero esperamos a que ocurra el desastre para acudir a alguien ataviado con una bata blanca y tecnología punta para que se solucione el desaguisado. Psicológicamente, nos cuesta muchísimo adelantarnos a los acontecimientos.

Los Ciudadanos Frente al Poder

William Faulkner tenía razón al afirmar que <<el pasado no está muerto. Ni siquiera es pasado>>.

(…) El parecido entre un enjambre y un colectivo humano resulta inquietante. Ahora se sabe que no sólo la reina del enjambre está capacitada para poner huevos. Algunas abejas trabajadoras pueden ser fecundadas y tener descendientes. Al desaparecer la reina todas recuperan su fertilidad de manera que <<el estatus vinculado a la infertilidad es el subproducto de la represión y cuando el poder opresor desaparece las trabajadoras recuperan su fertilidad>>.

(…) Como se apuntó a propósito de la teoría del juego, si en un contexto de juego se alerta a los jugadores de que alguien va a hacer trampa, todos harán trampa sin tener mala conciencia. En experimentos recientes se ha comprobado que los estudiantes de ciencias empresariales tienden a hacer más trampas en este tipo de juegos que los demás estudiantes y a dar menos dinero para caridad. En otras palabras, una persona entrenada para pensar que la gente es oportunista y egoísta tenderá a comportarse de la misma manera.

La conclusión es muy clara: si se transmite un mensaje de insolidaridad, la población reaccionará, mayoritariamente, adoptando criterios insolidarios. En cambio, es posible extender entre los habitantes del planeta una conciencia global solidaria, a condición de crear condiciones que favorezcan la confianza y la sensación de que el juego es limpio. La responsabilidad de la gente de referencia es, por tanto, enorme.

Felicidad en Tiempos Modernos

(…) Cuando se afirma que <<cualquier tiempo pasado fue mejor>>, se está manifestando que sólo recuerdan del pasado –eso sí, de forma indeleble, en el inconsciente- los acontecimientos más felices.

(…) Uno de los componentes del sentimiento de felicidad plena es el ansia de reconocimiento por parte de terceros y, particularmente, del propio gremio. Si el punto de sintonización de una persona está muy por encima del promedio, ninguna alabanza o premio saciará su sed de reconocimiento. (…) La felicidad en el trabajo no está correlacionada con los ingresos en general, sino con los ingresos relativos; es decir, con los sueldos de la gente que trabaja con nosotros.

(…) Pasada la novedad, transcurrido un tiempo disfrutando del objeto, de la compañía de la persona o de la vivencia del acontecimiento activador de la felicidad, todo parece volver a la normalidad. Ya nadie se acuerda del viaje de novios, del lavavajillas nuevo o del coche recién estrenado.

Felicidad Programada

En realidad, no más de un 5 por ciento de la actividad mental,

se desarrolla de manera consciente

El mundo que vemos no es más que una secuencia de estructuras de activación de neuronas que representan imágenes. Se acabó el juego.

Las representaciones mentales de los placeres vinculados a la comida y el sexo, o fruto de las drogas, el alcohol, la música y el arte, son los protagonistas de este mundo de imágenes medio real y medio imaginado.

(…) La adicción supone desbaratar el circuito cerebral de recompensa y motivación.

Las Artes Plásticas y la Música

Las investigaciones más recientes han revelado que la música, al actuar sobre el sistema nervioso central, aumenta los niveles de endorfinas, los opiáceos propios del cerebro, así como los de otros neurotransmisores, como la dopamina, la acetilcolina y la oxitocina. De las endorfinas se ha descubierto que dan motivación y energía ante la vida, que producen alegría y optimismo, que disminuyen el dolor que contribuyen a la sensación de bienestar y que estimulan los sentimientos de gratitud y satisfacción existencia. (…) Las sustancias químicas sanadoras por la alegría y la riqueza emocional de la música capacitan al cuerpo para producir sus propios anestésicos y mejorar la actividad inmunitaria.

(…) Este estudio sugiere que la música recluta sistemas neuronales similares a los que responden específicamente a los estímulos biológicamente importantes, relacionados con la supervivencia –como el sexo y la comida-, y también a otros que se activan artificialmente mediante las drogas. La activación de estos sistemas cerebrales por parte de la música podría representar una propiedad emergente de la complejidad de la cognición humana.

(…) La música ha precedió al lenguaje como medio de comunicación en los tiempos primordiales. (…) El lenguaje de los niños es más musical que el nuestro. Este lenguaje sirve también para desahogar las emociones.

(…) Se ha comprobado que a las personas que se les enseña cuadros que consideraban hermosos activaban con fuerza ciertas partes del cerebro. Los análisis genéticos posteriores de estos sujetos creativos revelaron, además, parecidos en las áreas del genoma humano pertinentes, sugiriendo que algo tan ligado a la cultura como el arte probablemente no esté solamente relacionado con el entorno, sino también con la genética. Habría, pues, una predisposición hacía el goce artístico, situada en el cerebro y en los genes.

(…) Contemplar receptivamente un espectáculo de danza sumerge la mente en sensaciones motoras, como las que puede experimentar quien se sumerja en la imaginación visual.

Así, cuando se ve bailar, se está bailando.

Esto explicaría por qué ver bailar a menudo crea la necesidad de bailar

(…) Uno de los principios más importantes de la felicidad son los sentimientos de competencia y de autonomía. Y los individuos capaces de disfrutar del arte pueden acceder a la experiencia de superar sus propias limitaciones –físicas, en la danza, o de cualquier otro índole, según la disciplina artística-. Un milagro que explica, en parte, el aura mágica que rodea al arte.

Las drogas actúan sobreestimulando los circuitos neuronales. El arte también.

Peak shift effect: El artista no sólo intenta capturar la esencia de algo, sino magnificarla para activar con más intensidad que el objeto original los mecanismos neurológicos.

(…) El  arte actúa como un potente estimulador mental. No sólo porque activa los circuitos de estímulo y recompensa, sino porque consigue, además, atrapar y excitar nuestra atención por una parte, y liberarnos de nuestras ataduras –anatómicas, geográficas o psíquicas-, por otra. La química entre el arte y el receptor es muy variable, pero puede llegar a ser muy potente, tanto como una droga, pero sin los efectos perniciosos de ésta.

El arte altera nuestra conciencia, nos ayuda a superar la realidad

y a tocar, de refilón, el cielo de la felicidad

(…) En la fase REM de los sueños, aunque no sólo en ella, se produce un espectáculo fascinante. El hipotálamo ha almacenado las experiencias acumuladas durante el día y se dispone a transferirlas al sistema que gestiona las emociones para que les dé su sello inconfundible, antes de comunicarlas al cerebro consciente y más evolucionado en forma de memoria. En este tráfico, el cerebro aprovecha para depurar la información. Sólo se puede conservar lo importante.

De manera que una visión objetiva del quehacer cotidiano lleva a la conclusión de que lo que sería necesario es insignificante, comparado con todo lo que debería olvidarse y borrarse de la memoria

Esta labor ingente se encomienda, únicamente, a la fase REM de los sueños.

“Los arquetipos son imágenes efímeras, el ruido de la historia de la evolución;

la música es la diversidad” Darwin.

Esencial Vs Importante

(…) Somos capaces de comunicarnos, justamente, porque –a veces- sabemos diseñar representaciones que nos liberan del caudal de información y emociones que colman un concepto.

(…) La lógica de la evolución consiste en no asignar más recursos de lo estrictamente imprescindibles para el mantenimiento de un organismo que no iba a sobrevivir más allá de los 30 años que destinaba básicamente a reproducirse.

Resulta evidente que la conclusión de la felicidad exige reducir drásticamente los recursos destinados a la perpetuación de la especie y un aumento correlativo de los recursos asignados a las tareas de mantenimiento.
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3 comentarios para “El viaje a la felicidad [Extracto] | Eduardo Punset”

  1. david morales ponce Dice:

    hola! ¿esto es un resumen de el libro de Punset el viaje a la felicidad la nuevas claves científicas?

  2. noticiaserb Dice:

    Sobre el miedo | Krishnamurti

    (…) Somos propensos a hacer una abstracción del miedo, o sea, a convertirlo en un idea. Pero, aparentemente, jamás escuchamos la voz del miedo. (…) Está, pues, muy claro que ningún agente externo, por elevado que sea, por popular que se haya vuelto gracias a la propaganda, podrá jamás resolver este problema del miedo humano. (…) Existe el deseo de realizarnos y el miedo de no ser capaces de realizarnos. Donde hay comparación tiene que haber miedo. (…) si la mente ve que esos factores son los que originan el miedo, entonces, la percepción misma de esos factores termina con las causas que contribuyen a la existencia del miedo. Si existe una causa física que nos produce un dolor de estómago, el dolor se termina al descubrir la causa. De manera similar, donde hay cualquier causa, hay una terminación.
    Escapar del miedo es solo aumentarlo.
    Cuando te enfrentas con algo de manera directa, no hay miedo
    (…) El movimiento de la certidumbre a la incertidumbre es lo que yo llamo miedo. No tengo miedo en el presente. Así pues, tengo miedo del pasado y del futuro.

    http://noticiaserb.wordpress.com/2009/10/06/sobre-el-miedo-krishnamurti/

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