La Junta Militar que derrocó, hace nueve días, al presidente de Mali, Amadou Toumani Toure, apodado ATT, justificó su golpe por la incapacidad del régimen a hacer frente a la rebelión tuareg —representan el 15% de los 15 millones de malienses— en el norte del país y por la corrupción.
Desde que los jóvenes oficiales tomaron el poder en Bamako la rebelión no ha cejado de progresar y hoy, viernes, conquistó una primera ciudad: Kidal. “La situación es crítica”, declaró en la radio el jefe de la Junta, el capitán Amadou Sanogo, al tiempo que pedía ayuda a “los amigos de Mali”.
vía Riesgo de desestabilización del Sahel | Internacional | EL PAÍS.