Todo está pensado para SAQUEAR al pequeño inversor.
Les voy a recordar el plan de sus jefes. Sin necesidad alguna, deciden que la empresa, el banco cívico, va a recomprar las participaciones preferentes, y obligará a los clientes a que compren con ese supuesto dinero bonos y obligaciones, con un rendimiento tan alto que saben perfectamente que no van a pagarlo. No sólo porque ese futuro impago lo ha autorizado el gobierno hace dos semanas, sino porque no tienen dinero.Y que en vez de devolver el dinero, a los clientes se les darán acciones del banco. Banco que en ese momento no existirá. Serán acciones de Caixabank. Acciones que ese mismo día, y con los traders ejecutando apuestas a la baja, por orden de los jefes, se desplomarán. Y los clientes, asustados correrán a vender al precio que sea. Y perderán probablemente casi todo su dinero. Les habrán pagado, si es que pueden, intereses con su propio dinero, su capital, y después terminarán de desplumarlos como a unos niños. Una estupenda estafa de novecientos millones de euros.
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