Este hecho es importante.
La gente suele creer que el cerebro es una máquina perfecta, Y NO LO ES. Tan solo es un instrumento evolutivo del ser humano cuya finalidad es ayudarlo a sobrevivir.
Hay momentos que debemos tomar decisiones de una forma racional basadas en sucesos lógicos, ese es el momento de utilizar el cerebro, pero como ustedes sabrán, la vida se basa en acontecimientos tanto lógicos como ilógicos o emocionales. Enfrentamos a todos los problemas o decisiones de una forma estrictamente racional NO nos garantiza en absoluto que estemos tomando siempre la decisión correcta.
En concreto con el tema que nos ocupa: los recuerdos, generalmente NO son exactos y están manipulados: El cerebro “los completa”. De ahí que haya que tener mucho cuidado con lo que creemos que ha pasado para tomar decisiones futuras. Y lo más inquietante es que generalmente las cosas no han ocurrido exactamente como las recordamos.
Básicamente el cerebro es una herramienta. Si se utiliza correctamente es muy útil pero si se utiliza incorrectamente se torna contra nosotros.
Por ejemplo digamos que el cerebro es como un martillo, si lo utilizamos para clavar clavos funciona de maravilla, pero si lo utilizamos para cambiar de canal martilleando las teclas, lo más probable es que acabemos rompiendo el mando…
Nadie ha dicho sea fácil, pero hay que intentar discernir el momento e intentar tomar las decisiones adecuadas basándonos unas veces en nuestra inteligencia racional, unas veces… y otras, en nuestra inteligencia emocional.
Les diré que personalmente a mi me costo de entender. Hasta que un día me di cuenta que a veces, lo más razonable, NO es lo más adecuado.
Ya lo advertían los clásicos: “Los sentidos nos engañan”. ¿Y qué es la memoria, sino una foto “retocada” y con frecuencia borrosa de la realidad que cada uno hemos construido a partir de lo que percibimos? Investigadores de Montreal Canadá y Reino Unido aseguran en un trabajo publicado en PNAS que a la hora de tomar algunas decisiones.
Nuestro cerebro se basa en una muestra aleatoria y pequeña de información que no siempre refleja el resultado más probable.
Y es que los recuerdos lejos de ser inmutables, evolucionan continuamente a lo largo de la vida, como recordaba un editorial de “Nature Neuroscience” publicado en febrero pasado. “Desde el momento en que se crean, [los recuerdos] se embarcan en un viaje dinámico durante el cual son consolidados, a menudo actualizados, pero también a veces deformados hasta el punto de que falsifican el pasado. Como nuestro cerebro está constantemente bombardeado con información más reciente, también pueden ser sustituidos por otros o aparentemente desaparecer en el olvido”.
A diferencia de los ordenadores, la decisiones de las personas son conflictivas porque se basan en cualquier recuerdo que se recupera por casualidad.
Estos resultados, aseguran los autores, cuestionan la “racionalidad humana”
vía Los recuerdos dificultan la toma objetiva de decisiones – ABC.es.
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El cerebro